Sunday, January 28, 2007

El conquistador español no sólo impuso su cultura, su lengua, su civilización, sino también su religión, el Catolicismo, que con el respaldo de las autoridades coloniales pasó a ser por largo tiempo la religión oficial y exclusiva. La Iglesia Católica logró conservar su posición, aún después de la independencia de Cuba y hasta nuestros días.
Varios son los templos que la representan como son la Catedral de La Habana, la Iglesia del Espíritu Santo, la de la Virgen de Regla, la de San Lázaro, la Iglesia de la Caridad del Cobre y el Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre en la provincia de Santiago de Cuba, por solo mencionar algunas. A consecuencia de la trata esclavista prolongada por varios siglos, durante la etapa colonial se introdujeron en Cuba diversas manifestaciones religiosas, de acuerdo con los diferentes pueblos que llegaron desde Africa con el trasiego de hombres.
Desde entonces, lo hispano y lo africano constituyen los dos troncos etnoculturales principales de la nacionalidad cubana, en la que también coinciden otras culturas (caribeña, norteamericana, china y del resto de Europa), con un complejo proceso de transculturación y mestizaje, que ha traído como consecuencia una composición sui géneris.Derivada de la cultura yoruba se generó la llamada Regla Ocha, popularmente conocida como Santería, que tiene como centro de culto a un conjunto de orishas (deidades) con diferentes mitos y atributos.
Entre los más importantes están: Olofin, Olorun y Oloddumare. Los dirigentes de culto de la santería son los santeros (babalochas) y santeras (iyalochas), con otras jerarquías y funciones. La forma más sistematizada y compleja de esta expresión está en el culto a Ifá - deidad cuyo atributo principal es la adivinación -, sostenido por las máximas autoridades sacerdotales, los Babalawos. Derivada de expresiones de los pueblos subordinados al reino del Congo, en Cuba se practica la llamada Regla Conga, Palo Monte o Palo Mayombe, conjunto de formas religiosas que se centran en el culto a las fuerzas naturales. Otra expresión de origen africano, localizada en la zona occidental del país, es la agrupación secreta masculina Abakuá, también conocida como Ñañiguismo, surgida a principios del pasado siglo.
En las sociedades abakuá se han creado estructuras que abarcan varios grupos locales, y en la santería se constatan tendencias unitarias, como la Asociación Cultural Yoruba de Cuba, que agrupa un número determinado de Babalawos o Santeros del culto Ifá. Una expresión religiosa difundida en la sociedad cubana lo constituye el Espiritismo, surgido en Estados Unidos y sistematizado en Europa, como versión religiosa del pragmatismo norteamericano y del empirismo filosófico. Llegó a Cuba a mediados del pasado siglo y comenzó a diversificarse en varias vertientes, mezcladas con elementos de las religiones de origen africano y del cristianismo, y con una marcada referencia a lo cotidiano. También predomina el Protestantismo, el cual se introdujo en nuestro país con relativo retardo, obstaculizado por disposiciones coloniales que protegían la Iglesia Católica.
Esta profesión de fe se multiplicó a lo largo de los primeros 50 años de república, con apoyo de las Juntas Misioneras estadounidenses, de donde procede el protestantismo cubano según ese modelo, y reproduciéndose la diversidad de denominaciones típicas de la sociedad norteamricana. Además se practica el Judaísmo entre personas pertenecientes a la Comunidad Hebrea, la cual cuenta con varias sinagogas y funcionan agrupaciones de corte filosófico-religioso-orientalista, como la Sociedad Teosófica y la Asamblea Bahai, a la vez que existen grupos minoritarios de yoga, budismo y confucionismo. En la actualidad, la masonería cubana cuenta con más de 26 000 integrantes, inscritos en 314 logias repartidas por todo el territorio nacional. El área con mayor cantidad de afiliados y talleres es la capital del país.Fuente: CD ROM *Todo de Cuba*, 2001 - CITMATEL

La Asamblea Nacional del Poder Popular, constituida en 1976, es el órgano supremo del Estado, como representante y expresión de la voluntad soberana de todo el pueblo.Este órgano es el único en el país con potestad constituyente y legislativa. De entre sus diputados se elige al Consejo de Estado y a su Presidente.Las asambleas de delegados del Poder Popular, constituidas en cada uno de nuestros municipios son los órganos superiores locales de poder del Estado, según la Constitución de la República.
El Consejo de Estado es el órgano de la Asamblea Nacional del Poder Popular que la representa entre uno y otro período de sesiones, ejecuta sus acuerdos y cumple las demás funciones que la Constitución le atribuye.El Presidente del Consejo de Estado es jefe de Estado y de Gobierno. Por tanto, el jefe del Gobierno cubano tiene que someterse a dos procesos electorales: primero, tiene que ser electo como diputado por la población, por el voto libre, directo y secreto, y después por los diputados, también por el voto libre, directo y secreto.
El Consejo de Ministros es el máximo órgano ejecutivo y administrativo de Cuba y constituye el Gobierno de la República. Está integrado por el jefe de Estado y de Gobierno, que es su Presidente, el Primer Vicepresidente del Consejo de Estado, los Vicepresidentes del mismo órgano y los ministros y presidentes de organismos afines.Al constituirse la Asamblea Nacional del Poder Popular, ésta eligió a Fidel Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, cargos en los cuales ha sido ratificado desde entonces.Fuente: Panorama económico y social Cuba 2001. Oficina Nacional de Estadística Sitio relacionado:Sitio del gobierno de Cuba

En Cuba las temperaturas son generalmente altas. Los valores medios anuales van desde los 24 grados Celsius en las llanuras hasta 26 grados Celsius y más en las costas orientales, reportándose magnitudes inferiores a 20 en las partes más altas de la Sierra Maestra. La temporada de noviembre a abril es menos calurosa y se conoce como "invierno", mientras que los meses de mayo a octubre, más calurosos, reciben el nombre de "verano". Las temperaturas máximas y mínimas absolutas registradas son de 38,6 grados Celsius (Guantánamo, 7 de agosto de 1969) y 0,6 grados Celsius (Bainoa, 18 de febrero de 1996). Como es típico en los climas tropicales, la variación diaria de la temperatura es mayor que la anual.La humedad relativa media es alta, con promedios cercanos al 80 por ciento. Los máximos diarios, generalmente superiores al 90 por ciento, ocurren a la salida del sol, mientras que los mínimos descienden, al mediodía, hasta 50-60 por ciento en el interior del territorio. Las zonas más húmedas son las regiones occidental y central, junto con los principales núcleos montañosos.

El azúcar es blanca, parda y prieta; así también es el cubano, afirma el poeta Pablo Armando Fernández. La Habana es una ciudad universal y al mismo tiempo sincrética, alegrísima con sus rumbas de cajón y de chancletas de baile, el gran jolgorio del carnaval y las fiestas espontáneas en el seno de la comunidad. Es el puente mitológico entre lo real y lo irreal; está presidida por las encrucijadas: es el Caribe, asegura Miguel Barnet.
Cuba cuenta con más de 11 millones de habitantes, que según la poetisa Nancy Morejón, nos hemos dado a la tarea de crear una nación homogénea a partir de la propia heterogeneidad de la nación, creada por un propósito político más que por cualquier controversia cultural o racial. Somos una mezcla. No nos hemos aculturado a las costumbres españolas o africanas… Nos producimos a nosotros mismos como un pueblo mestizo que ha heredado y sostiene ambos componentes sin ser ya africanos ni españoles, sino sólo cubanos.Y el cubano es imaginativo, alegre, desprejuiciado. Tiene “chispa”; da muestra de una clara y viva inteligencia.
Es amigo de las bromas y las fiestas, y tiene siempre la sonrisa a flor de labios. Es comunicativo y conversador, quizás en exceso, pero sabe vivir también su vida interior. Es hospitalario, instruido, digno. “Abierto al mundo, gustoso de conocer lo nuevo para ajustarlo a su imaginación creadora, unido y unidor desde las revoluciones del siglo pasado, fiel a su experiencia e identidad históricas, desposeído de rasgos xenófobos; así es el cubano que quizás por hallarse en tierra que ha sido, y es, crucero del mundo, piense como Martí que “Patria es Humanidad”.
Baila y camina, y canta, canta hondo, al ritmo embrujante de la percusión de la música. Y crea, además, melodías que han recorrido el mundo, tanto o más que las de otros pueblos, pues cada uno se expresa para todos a su manera. No pierde su talante, cualquiera que sea la tarea por hacer, porque sabe que cuanto desea –ser él mismo y no disfraz exótico de otros- se hará, escribe el historiador Julio Le Riverand.Fuente: La cultura cubana. Editorial SI-MAR S.A, La Habana.

Friday, November 24, 2006


El azúcar es blanca, parda y prieta; así también es el cubano, afirma el poeta Pablo Armando Fernández. La Habana es una ciudad universal y al mismo tiempo sincrética, alegrísima con sus rumbas de cajón y de chancletas de baile, el gran jolgorio del carnaval y las fiestas espontáneas en el seno de la comunidad. Es el puente mitológico entre lo real y lo irreal; está presidida por las encrucijadas: es el Caribe, asegura Miguel Barnet.
Cuba cuenta con más de 11 millones de habitantes, que según la poetisa Nancy Morejón, nos hemos dado a la tarea de crear una nación homogénea a partir de la propia heterogeneidad de la nación, creada por un propósito político más que por cualquier controversia cultural o racial. Somos una mezcla. No nos hemos aculturado a las costumbres españolas o africanas…
Nos producimos a nosotros mismos como un pueblo mestizo que ha heredado y sostiene ambos componentes sin ser ya africanos ni españoles, sino sólo cubanos.Y el cubano es imaginativo, alegre, desprejuiciado. Tiene “chispa”; da muestra de una clara y viva inteligencia. Es amigo de las bromas y las fiestas, y tiene siempre la sonrisa a flor de labios. Es comunicativo y conversador, quizás en exceso, pero sabe vivir también su vida interior.
Es hospitalario, instruido, digno. “Abierto al mundo, gustoso de conocer lo nuevo para ajustarlo a su imaginación creadora, unido y unidor desde las revoluciones del siglo pasado, fiel a su experiencia e identidad históricas, desposeído de rasgos xenófobos; así es el cubano que quizás por hallarse en tierra que ha sido, y es, crucero del mundo, piense como Martí que “Patria es Humanidad”. Baila y camina, y canta, canta hondo, al ritmo embrujante de la percusión de la música. Y crea, además, melodías que han recorrido el mundo, tanto o más que las de otros pueblos, pues cada uno se expresa para todos a su manera. No pierde su talante, cualquiera que sea la tarea por hacer, porque sabe que cuanto desea –ser él mismo y no disfraz exótico de otros- se hará, escribe el historiador Julio Le Riverand.Fuente: La cultura cubana. Editorial SI-MAR S.A, La Habana.